Koba, el Temible

Título: Koba, el Temible

Autor: Martin Amis

Reseña hecha por: Carlos Valadés  @carlosvalades

En la Quinta del sordo, colgado en una de las paredes, lucía con altivez y orgullo, uno de los más tenebrosos óleos de Goya, perteneciente a sus Pinturas negras: Saturno devorando a un hijo . Hoy se puede admirar en el Museo del Prado.

La fuerza de la locura, la enajenación presente en la mirada, y la sangre cayendo a borbotones del cuerpo inerte del hijo de Saturno, condensan la personalidad de Yosef Stalin, también conocido como Koba, el temible. Solo la alienación, la demencia insana puede explicar la purga de más de 20 millones de personas en el período que fue el máximo líder de la URSS. La barbarie insensata, un furor asesino sin límites hizo que superase el triste record necrológico de Adolf Hitler, que se quedó en 6 millones de vidas. Bigote grande supera a bigote pequeño.

Hay varios nombres para designar lo que ocurrió en Alemania y Polonia a finales de los años cuarenta: Holocausto, Shoá, en cambio no hay nombres para designar lo que ocurrió en la Unión Soviética entre 1917 y 1953.

El estado paranoide en el que vivía la sociedad rusa, en el que se acusaba primero para no ser acusado de ser un contrarrevolucionario, inculpación que acarreaba exilios de varios años en los gulags siberianos, se impregnaba a todos los estamentos, hombres y mujeres rusos de toda condición.

La campaña de colectivización supuso un desastre humanitario que hoy nos es imposible imaginar en Europa. Más de 2 millones de personas murieron en Ucrania por la hambruna, también conocida como Holodormor . Solo el hambre se movía, solo el hambre no dormía. A una mujer cuyo marido había muerto de inanición aquel mes le caen 10 años de gulag por robar unas patatas. Fusilar en masa a los niños huérfanos se convierte en una costumbre. De repente se detiene a 20.000 militantes y cuadros comunistas “por complacencia criminal en la represión”, para aterrorizar a los aterrorizadores y añadir terror al terror.

En ese clima de nausea y angustia, la gente que iba a trabajar se despedía de su familia todos los días porque nadie estaba seguro de regresar a la noche. La eliminación de cadáveres supuso un drama nacional.  El régimen comunista nacionalizó la industria funeraria, y los entierros pasaron a depender del soborno, y en tres años enterrar a un familiar pasó a costar 10 veces más. Morir en aquellos tiempos era lo fácil, lo difícil era el entierro.

Muchos de los presos en los gulags narraron sus escalofriantes experiencias con la fuerza y la amplitud del alma que da sentirse vivo, como Varlam Shalamov  y sus impresionantes “Cuentos de Kolima”, o el premio Nobel de literatura Alekxandr Solzhenitsyn y su obra cumbre “Archipiélago Gulag” o Janusz Bardach, que escribió “El hombre, un lobo para el hombre”, con la legitimidad que le da haber pasado 5 días seguidos en el aisladoruna celda en la que era imposible permanecer tumbado ni sentado, solo de pie. Janusz emprende un viaje interior para analizar las fronteras de su ánimo, demostrando el carácter indomable del ser humano.

Martin Amis utiliza los testimonios de estos y otro literatos para diseccionar el estalinismo y a su principal figura.Vassili Grossman, el autor de la magna “Vida y Destino”, dice que el campesinado iba a experimentar “la cólera del Estado”.

Boris Pasternak  sintió que “había una infelicidad tan inhumana e inimaginable, un desastre tan terrible que casi parecía una abstracción”. Lo que vio “desbordaba los límites de la conciencia”.

Los subalimentados hombres del gulag subsistían con 400 gramos de pan más caldo. Marx condenaba la esclavitud por improductiva, pero Frenkel, el ideólogo de los campos de trabajo forzado, sostenía que podía que funcionar siempre que los esclavos murieran muy rápido.

Cita atribuida a Stalin: “La muerte de un hombre es una tragedia. La muerte de millones es una estadística.” No hay nada más que se pueda decir.

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9 respuestas a Koba, el Temible

  1. Iván dijo:

    Gracias por la sensacional reseña Carlos. Estoy seguro que el Transiberiano te va a permitir descubrir algunas de las grandezas y miserias de la Madre Rusia. No te olvides del museo del Gulag en Moscú, frente al pequeño gran museo están las tiendas de lujo del nuevo Moscú. Rusia como el Transiberiano no deja indiferente a nadie ;)

  2. Carlos Valadés dijo:

    Seguiré tu consejo Ivan.Ese museo no me lo pierdo :-)

  3. Iván dijo:

    Pude leer el libro hace unas semanas, tremendo libro

  4. Alan dijo:

    Menuda mierda de libro revisionista, sus fuentes son disidentes políticos, autores revisionistas potenciales de clásicos como el conocido ”Libro Negro”.
    A eso se le llama tergiversar la historia.
    Publicidad al servicio del capital.

    Gloria al Inmortal Stalin.

  5. Iván dijo:

    Alan, de verdad que hay que estar muy ciego o ser un enfermo fanatizado para defender al genocida Stalin. Te invito a viajar un poco por la antigua URSS, todavía hay huellas de esos millones de muertos. Y sobre todo te invito a leer la Historia tras la cortina del fanatismo ideológico que parece que tienes

  6. Carlos Valadés dijo:

    Calla, calla Iván, con la ilusión que tenía de que por fin entrase un troll a comentar….

  7. Pingback: Cuadernos Ucranianos- Memorias de los tiempos de la URSS | Leer y Viajar

  8. Pingback: Stalin, el tirano rojo | Leer y Viajar

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